“Detrás de la pobreza viene la dignidad”

La llegada de la campaña a Elche trajo una grata sorpresa y es que después de que Sergio Moratón inaugurará la muestra en compañía de Sheeba Baddi, traductora de la Fundación en Anantapur y Manuel Rodríguez, concejal de Cooperación del Ayuntamiento de Elche, aparecieron los estudiantes y profesores del Instituto de Educación Secundaria de Torrellano. Un reencuentro con la Fundación con pocos días de diferencia. Casi recién llegados de Anantapur.

Todo empezó como un intento de concienciar a los alumnos de secundaria de que existe otro mundo donde hay pobreza y desigualdad. Los profesores del IES de Torrellano quisieron involucrar a sus estudiantes en esta “asignatura”, empezando a organizar mercadillos y charlas. El paso para crear la asociación juvenil “IES Solidario” fue pequeño. El dinero recaudado a través de estas actividades se dedicó a financiar dos proyectos de la Fundación Vicente Ferrer, uno de telares y otro para comprar bicicletas para que las chicas pudieran seguir estudiando.  “Nos gustó mucho ese proyecto por la conexión y por ser algo que nos unía: la educación”, explica Eva María Silvestre, profesora del instituto. Cristina Noguera de la delegación de la Fundación en Alicante y Murcia,  y nexo entre Anantapur y el IES de Torellano, asiente sonriente a su lado.

Eva comenta lo bonito que es apoyar un proyecto y, a través de él, “a las personas”.  Poco a poco, la idea de hacer un viaje de fin de curso distinto, a Anantapur, fue tomando forma. Once profesores y tres alumnos pusieron rumbo al sureste de la India a comienzos del pasado mes de abril, en una especie de viaje de medio curso, un tanto atípico.

“A los padres de los alumnos les imponía el hecho que sus hijos adolescentes fuesen a un país tan lejano”, aclara Eva y “ha sido una pena”. Le llamó la atención la vida. “Es un país tan vital y las mujeres, me llamaron mucho la atención las mujeres. Ví que se visibilizaban y eso me sorprendió. Las veía muy activas y a los hombres un poco como viendo la vida pasar.  Además, me llamó la atención que cuando íbamos a ver los proyectos eran ellas las que los  explicaban y tenían mucha fuerza y pensaba: ahí está el futuro”

El alma mater de la asociación, José Ángel Molina, se emociona al recordar que “si nos ponemos en la piel de esas personas, uff…es gente que en su propia comunidad los desprecian y que personas de otro país vengan a conocerlos a ellos, pues lo valoran increíblemente. Te reconcilias con el ser humano”

“Nos trataron muy bien, -añade Eva-  como si fuéramos las únicas  personas que habían ido a la Fundación. Todo estaba centrado en las personas. Para la Fundación, la persona es lo primero. Ví que detrás de la pobreza viene la dignidad”

Begoña Hernández,  y Alba María García reían nerviosas cerca de Sheeba.  Begoña reconocía que el viaje había influido en su “manera de ver las cosas, en valorar las oportunidades, no somos conscientes de lo que hay en otros países. No se puede explicar con palabras”.

Las dos adolescentes habían coincidido con ella en Anantapur y no querían, como el resto del Instituto de Torrellano, perder la oportunidad de saludarla y ver el camión en la Plaza del  Congreso Eucarístico. Y es que ya se sienten parte de la Fundación Vicente Ferrer “nos sentíamos especiales allí, habíamos puesto nuestro granito de arena”, confiesa Alexandra López otra de las profesoras que ha participado en este viaje al infinito. “Ha sido increíble que jóvenes en pleno proceso de desarrollo humano puedan ver el proyecto y que puedan ver diferentes maneras de vivir. Es muy constructivo”.

 

© Mercedes Iñiguez/FVF
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los profesores © Mercedes Iñiguez/FVF
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En Anantapur